Ayer partycipé en una mesa redonda del curso de Extensión universitaria “El trabajo en nuestras manos” titulada “Trabajadores resistentes, trabajadores integrados” en la que me dedique a pensar si el trabajo está en nuestras manos o no, en qué otras manos está y si nos pidieran propuestas esas manos en las que está el trabajo (a niveles superiores que el individual) que haríamos la ciudadanía para cambiarlo, mejorarlo.
Como comenté antes de empezar es un tema que se me sale completamente. Sin embargo escuchando a los compañeros que me precedieron sí que fue fácil encontrar paralelismos en esto de intentar mejorar el ámbito laboral con otros como el asociativo.
Dediqué la mitad de mi tiempo a explicar un poco mi trabajo (que me gusta) también a tratar sobre el tema de las formas de organización de la ciudadanía, más o menos horizontales, más o menos divertidas. Después dediqué casi la otra mitad a escuchar las ideas de quien quiso participar sobre 3 cuestiones que plasmamos en unas servilletas de bar (donde en nuestra cultura se solucionan blablableando muchos de nuestros problemas, pero después no se HACE nada): 1 ¿Si pudiera, de qué cosa que me guste hacer, se me de bien, me gustaría vivir? 2 ¿Qué manos deciden, qué agentes determinan, regulan el ámbito laboral? 3 Si fuera una de esas manos, ¿Qué haría?
Se animaron a hablar unas 5 ó 6 personas y me entregaron su dibujo sólo 3, pero otras muchas sonrieron o siguieron con atención y complicidad las ideas que compartimos. A mi al menos, me sirvió para darle unas vueltas a un tema que nos afecta a tods.







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